¿Que entendemos por “emprendimiento con valor ambiental en áreas de montaña?

Si, lo sabemos: estamos organizando un encuentro con un título, cuando menos, largo. Y algo complicado, también.

Sin embargo el objetivo lo tenemos muy claro: apoyar la labor de aquellas personas que estén desarrollando iniciativas económicas en áreas de montaña y con ellas estén aportando un valor positivo en su conservación.

¿Sencillo, verdad? ¡Pues quizá, no tanto!

Vayamos por partes:
Emprendimiento. Una palabra muy en boga últimamente y a cuya corriente nos hemos sumado sin pensarlo demasiado. Según la RAE, emprender significa “llevar a cabo un proyecto que se desarrolla con esfuerzo y haciendo frente a diversas dificultades, con la resolución de llegar a un determinado punto”. Y desde el ámbito de la economía y los negocios, emprendimiento se define como una iniciativa de un individuo que asume un riesgo económico o que invierte recursos con el objetivo de aprovechar una oportunidad que brinda el mercado. Es decir, aquella persona que inicia un negocio o crea una pequeña empresa por propia iniciativa, se conocería como emprendedor. En el ámbito de este proyecto nos vamos a fijar sobre todo, pero no de forma excluyente, en esta última definición. ¿Y por qué no de forma excluyente? Porque también nos queremos fijar en aquellas iniciativas que, sin buscar una rentabilidad económica, se han desarrollado desde el ámbito privado y comparten los valores propios del emprendimiento.
Con Valor Ambiental. Un ingrediente necesario en nuestra ecuación, y aquí deberíamos indicar que pretendemos que dentro de lo ambiental también se encuentre lo cultural. Es decir, queremos apoyar iniciativas privadas que siendo mayoritariamente desarrolladas dentro del sistema de mercado, están contribuyendo a la conservación del patrimonio natural y cultural de los territorios de montaña. Y llegados a este punto nos interesa especialmente el concepto del “emprendimiento social”: iniciativas basadas en modelos de negocio que persiguen objetivos sociales y/o medioambientales además de los financieros, ya que necesitan ser rentables para cumplir sus objetivos.
En Áreas de Montaña: Aunque a priori parecería el aspecto más sencillo de definir, no lo es tanto. De hecho, a nivel europeo se han realizado varias aproximaciones para definir qué se consideran áreas de montaña, con criterios que tienen que ver con la altitud, la pendiente, el relieve, el clima y determinados factores socioeconómicos y que, a su vez, han sido adaptados a la realidad de los diferentes Estados Miembros. En nuestro caso no comprobaremos listas para saber si determinada iniciativa se desarrolla en un área de montaña considerada como tal por la legislación: simplemente nos dejaremos guiar por el sentido común.

En conclusión, no hemos querido delimitar líneas rojas perfectamente definidas porque sabemos que es importante el matiz y deseamos darle cabida.

Y dicho todo esto, animamos a todas aquellas personas que puedan estar interesadas en la conservación de las áreas de montaña, en el desarrollo local o en esta iniciativa y deseen contactar con nosotros, lo hagan a través de la siguiente dirección: robertoaquerreta@territoriosvivos.org o directamente a través de este blog.

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